Majerljn van deer Meer fue una figura clave en uno de los fichajes más emblemáticos del fútbol. En el verano de 1973, su contribución fue esencial para que el FC Barcelona lograra la contratación de Johan Cruyff, considerado el mejor jugador del mundo en ese momento.
Lucía con orgullo un colgante que le obsequiaron los directivos del club, como reconocimiento a su participación decisiva en el proceso de fichaje. A pesar de que sus vacaciones estaban programadas, decidió sacrificarlas para acompañar a su esposo, Armand Carabén, gerente del Barça, en un viaje a Holanda destinado a cerrar el trato con el astro neerlandés.
La historia de Majerljn es fascinante, ya que su encuentro con Carabén se dio de manera inesperada, cuando hacía autostop con una amiga por las carreteras de la Costa Brava. Su origen holandés jugó un papel crucial en la conexión que estableció con el matrimonio, lo que facilitó las negociaciones para traer a Cruyff al club catalán.